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Vamos adelante

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Marlene Cano, izquierda, y Vanessa Garcia están en CAMP, que ofrece apoyo académico, social y financiero para estudiantes de familias inmigrantes. Cano estudia biología y quimica; Garcia, matemática y filósofia. (Photos por Joshua Leighton)

El programa CAMP ayuda a estudiantes de colegio provenientes de familias inmigrantes a explorar problemas académicos, sociales y de identidad cultural

Nota del editor: Esta es la última parte de la serie de verano acerca de la educación de inmigrantes. Los primeros dos reportajes, junio 24-30,2004 y agosto 12-18,2004 se pueden leer en www.sacurrent.com

Cuando Marlene Cano era niña en El Paso,Texas, era tal la intención de su mamá de enseñarle las tablas de multiplicar que si contestaba una mal le jalaba un pelo de la nuca.

En la familia de Vanessa García la educación era también de suma importancia. "Mi mamá siempre decía: Presta atención, es la única forma de salir adelante."

Hoy Cano y García, ambas hijas de trabajadores inmigrantes son estudiantes con altas aspiraciones y de mucho éxito en la universidad Our Lady of the Lake. La cantidad de trabajo es aterradora; Vanessa en su tercer año de universidad está logrando su licenciatura en matemáticas con un grado menor en filosofía; está planeando convertirse en profesora de matemáticas. Marlene, cursando su quinto año de universidad está sacando una licenciatura doble en química y biología con estudios menores en psicología y matemáticas. Quiere ser enfermera y hacer trabajo de investigación de enfermedades neurológicas como Alzheimer y Huntington.

Las dos le pueden dar credito al Programa de Asistencia Universitaria para Inmigrantes, tambien conocido como CAMP(College Assistance Migrant Program) por darles la oportunidad de alcanzar sus objetivos.

En el año 2000, OLLU recibió $1.2 millones de dólares por medio del Departamento de Educación de los Estados Unidos para el programa CAMP, que ayuda a los estudiantes inmigrantes dispuestos a ir a la universidad. La primera generación del programa solo contaba con seis estudiantes incluyendo a Marlene; 20 se han inscrito para este año académico.

¿Qué es CAMP?

En la Universidad Our Lady of the Lake, el programa de asistencia universitaria para inmigrantes (College Assistance Migrant Program) o CAMP proporciona ayuda financiera y servicios de apoyo académico y social para estudiantes de familias inmigrantes de primer año de universidad.

El programa es financiado a través del Departamento de Educación de los E.U.

Los participantes de CAMP reciben:

Ayuda para llenar las formas necesarias para admisión, ayuda financiera y alojamiento

Preparación de padres y estudiantes en la transición del estudiante al inicio de la carrera

Una orientación para padres y estudiantes

Evaluación académica y ayuda en la selección de cursos,

Acceso a clases especialmente diseñadas para mejorar las habilidades en matemáticas, inglés, lectura y técnicas de estudio

Asesoría académica y personal

Una beca de inscripción de $5,037 dólares para suplementar la ayudafinanciera de fuentes federales o estatales

Un incentivo de $80 dólares mensuales durante todo el año escolar

Dos reembolsos de $100 dólares cada uno para cubrir el costo de viaje redondo para visitar la universidad OLLU

Un voucher predeterminado para cubrir gastos de libros y materiales

Eventos sociales para los participantes de CAMP

Programa de mentores

Asistencia de becas para años subsecuentes en la universidad

Tutoría académica ilimitada

Para más información, llame al (210) 434-6711, Ext. 2730

Los niños de familias inmigrantes tienden a tener menos oportunidades educativas ya que los inmigrantes ganan salarios más bajos y a menudo tienen que viajar largas distancias para encontrar trabajo. Debido a la barrera del lenguaje, es común que a los estudiantes inmigrantes los pongan en grados más bajos a sus capacidades; en los años '60, niños como Marlene que no hablaba inglés cuando entró a la primaria, tipicamente hubieran sido clasificados como retrasados y puestos en educación especial.

Muchos participantes inscritos en CAMP, como Cano y García, son parte de las primeras generaciones en sus familias que van a la universidad, presentándose con problemas culturales y sociales; dejar la vida de trabajo de inmigrante también significa dejar gente atrás.

"Buscamos servir a aquellos a los que les falta preparación para la universidad", dice Joey Ramos, director asistente de CAMP. "Traémos a los estudiantes y les damos todo lo que necesitan para triunfar en el primer año."

Ante todo, los estudiantes de CAMP necesitan dinero. Después de recibir varios préstamos, Cano se encontraba en la oficina de contabilidad cuando se dió cuenta que todavía no tenía suficiente dinero para pagar aproximadamente $15,000 anuales de inscripción en la universidad OLLU.

"Me saqué de onda; me dio miedo. Mis padres voltearon a verme, 'qué hacemos?' Ellos casi no hablan inglés. No sabían lo que estaba pasando."

Mientras esperaba para pedir más préstamos, una mujer representante de CAMP, llamó su nombre. "Me dijo, 'no te tienes que preocupar de nada, no tienes que pagar nada. Luego te explicamos.' Me inscribí y todo salió bien."

En cuanto a Vanessa, ella ya estaba familiarizada con CAMP porque en la preparatoria había estado inscrita en un programa para inmigrantes. Su hermana mayor, quien se graduó de la universidad y es ahora maestra, llevó a García a visitar 11 universidades antes de escoger OLLU. "Esta escuela me gustó tanto que fue la única solicitud que terminé," dice García quien se mudó de Riverside, California a La Joya, Texas cuando tenía 15 años. "Si necesitas algo, aquí hay forma de conseguirlo."

Los padres de Cano nacieron en México y luego emigraron a los Estados Unidos. Su padre, quien finalmente recibió su GED, habla poco inglés; su madre, dejó la escuela en Juárez en el 5º año y ahora está tratando de aprender inglés y computadoras a través de un programa en el proyecto de vivienda para la familia. Para mantenerlos, el padre de Cano trabajó en el campo en Nuevo México y más tarde como trailero mientras la familia vivía en El Paso en una vivienda subsidiada por el gobierno federal en una de las peóres colonias de la ciudad fronteriza. "Había pandillas y balaceras," se acuerda Marlene. "Hacíamos la tarea en el suelo porque escuchábamos balazos. Los pandilleros iban a mi casa a reclutar a mi hermano mayor y mi madre tenía que auyentarlos. Lo bueno es que a ella si le hacían caso."

Cano cursó el primer grado en México en donde sacó excelentes calificaciones. Cuando su familia regresó a los E.U. y trataron de inscribirla en segundo grado en El Paso, la administración de la escuela quería hacerla repetir 1er año porque no hablaba inglés. Mi papá se metió a hablar con todo mundo para que me dejaran entrar a segundo grado. Asi que me dejaron entrar, pero durante todo el año me examinaban para ver si estaba entendiendo.

Para cuando entré a tercer año ya podía hablar inglés.

A los cinco años, García pasó sus exámenes de ambas lenguas proficientemente y la colocaron en el programa para niños prodigiosos en una primaria en Riverbank, California. En la preparatoria tomó clases avanzadas para prepararla para la universidad.

Su mamá habla inglés y después de muchos años de trabajar recogiendo fresas y cerezas en California, sacó su GED y un título técnico en diseño interior. Su padre, quien completó el noveno grado en México, es un mecánico en una fábrica de conservas. El habla inglés, pero no muy bien. "Sufre de descriminación porque tiene acento muy fuerte", dice García, "En McDonald's no le querían tomar su orden". A pesar de tener éxito académicamente, socialmente García tiene dificultades, se le hace difícil encontrar el balance entre sus amigos anglo-sajones y su familia mexicana. "En la escuela tuve muchos problemas sociales,"ella dice. "Traía un problema de identidad. Mis amigos eran casi todos blancos, pero en la casa yo era mexicana. Mis amigos podían salir y divertirse después de la escuela, pero mi padre era muy estricto y nos exigía estar con la familia y hacer cosas juntos."

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Marlene Cano es de El Paso y Vanessa Garcia es de California. Las mujeres quieren asistin a la universidad para títulos avenzados.
Su vida cambió drásticamente cuando sus padres se divorciaron y ella tuvo que mudarse a 1500 millas a La Joya, Texas. "Fue muy difícil para mí, crecí alrededor de una familia y esa unidad familiar iba a estar de esa manera para siempre. Nunca esperas que la relación de tus padres se termine."

En CAMP los problemas sociales deben atenderse tanto como los académicos. En muchas ocaciones, la universidad es la primera vez que los estudiantes inmigrantes pasan tanto tiempo lejos de la familia; puede ocacionar desunión familiar llevando a los estudiantes en diversas direcciones. Cano es la única estudiante que queda de su generación original de seis estudiantes en CAMP. Una estudiante en la clase de CAMP iba a su casa todos los fines de semana. "Y un fin de semana," dice García, "ya no regresó".

"Hay muchos factores externos que terminan afectando sus carreras académicas," explica Ramos. "Nostalgia, la inabilidad para ajustarse de un pequeño pueblo a San Antonio, la familia, el novio o la novia. Algunos estudiantes no pueden soportar y mejor prefieren irse."

En el tercer año del programa un asesor comenzó a trabajar especialmente con estudiantes de CAMP para ayudarlos a permanecer en la escuela especialmente durante el primer año.

Desde entonces, dice Ramos, ningún estudiante se ha salido en el primer año.

De Riverbank, en donde había una mezcla de familias anglo-sajonas e hispanas, García se movió a La Joya que es casi en su totalidad de población hispana. A pesar del esfuerzo de su padre de sumergirla al idioma en la casa, ya había perdido un poco de su español. La pérdida de su habilidad para hablar su lengua natal significa un conflicto con el que tienen que lidiar, no solo García, sino también muchos estudiantes de primera y segunda generación.

"Era sumamente dificil para mi asimilarme a una cultura que técnicamente era mía, pero después de todo no se sentía como mía." Dice García acerca de la transición de California a Texas. "Asimilar o no asimilar es algo que mucha gente tiene que pasar. Hay un sentimiento de pérdida. No estoy tan apegada a México como otra gente porque soy mexico americana. Pero ya que soy parte mexicana no soy realmente americana. Entonces, en dónde estoy?"

A pesar que Cano siempre ha tenido un espíritu independiente, sus éxitos también le han dado un sentido de pérdida. Planea ir a la escuela de medicina, pero es difícil hacerle entender a su mamá lo que eso significa: que sus ambiciones la llevarán más lejos de la familia, que un posgrado le dará mucho menos tiempo para visitar o telefonear, además de presentarse con la dificultad de ser percibida por la comunidad como "volviendose blanca".

"Mi madre sigue preguntándo cuando voy a regresar, dice Cano. Ella sabe que quiero ser doctora, pero no tiene idea de lo que se necesita. "Que es la investigación, la facultad de medicina, el posgrado, la enfermedad Huntington?" "Como no le puedo hablar de esas cosas, no hablamos mucho."

Mientras Cano y García sobrellevan las primeras etapas de su carrera universitaria, la beca federal de CAMP para la universidad OLLU expira este año. OLLU está reaplicando para recibir fondos federales. A pesar de que su record de 5 años ayudaría a las posibilidades de recibir otra beca, competencia con otras escuelas y reducciones de presupuesto podrían arriesgarla.

Si reciben la beca, OLLU planea continuar su esfuerzo para trabajar con escuelas preparatorias con estudiantes inmigrantes dispuestos a ir a la universidad y ofrecer hasta 30 becas a través de CAMP. Eso significa 30 estudiantes más con la oportunidad de alcanzar y de ser parte de las historias de éxito de la familia.

"Estás tan lejos del hogar. A veces extrañas a tu familia y tienes que decidir si ir a la universidad vale la pena o no", dice García - "Es un recorrido personal que la gente pasa. Es uno por el cual yo pasé."

Por Lisa Sorg
Traducción por Claudia Cary


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